Uno de los grandes errores de la generación de la época de oro del rocanrrol fue no entender en toda su esencia el significado del juego de palabras Rock & Roll, el que se encuentra inserto en el cableado interior de la expresión, que resulta claro para quien domina el inglés.
Para ilustrar lo anterior digamos que le pedimos a un anglosajón que lea éste famoso juego cacofónico:
Boy ass N'R
Sabemos que a nosotros nos sonará clarito, "voy a cenar", pero para el sujeto de nuestro experimento el sentido no será otro que el que para su cerebro va implícito en lo que está leyendo: Muchacho Culo Ene Erre.
La palabra rocanrrol nunca se cargó de la magia del término anglosajón. En vez, contribuyó a generar una idea peligrosa, se trataba de copiar el original y transcribirlo, aunque el contenido no tuviera sentido. Luego vinieron las fórmulas, las greñas cuidadosamente descuidadas, las coreografías, y los malentendidos, y la creencia de que rocanrrolear estaba más emparentado con el modelo de los jeans y el largo del cabello que con la experimentación acústica en la que ya estaban inmersos los ingleses y los estadounidenses, lo que sirvió como caldo de cultivo para que gente como Los Beatles revolucionaran el modo de hacer, tocar y escuchar música.
El gran error del rocanrrol mexicano de la época de oro fue interpretar al Rock & Roll como una serie de fórmulas preestablecidas, invirtiendo el mensaje original de la corriente, que iba más apuntada hacia el derribamiento de todo esquema y la individualización creativa mediante el trabajo en equipo. El rocanrrol fue en muchos lamentables casos, aunque haya algunos más respetables que otros, una serie de pálidas caricaturas que a la larga lo único que nos regalaron fue un legado de baladas fresonas y algunos baladistas divos, menos preocupados por la evolución de la música que por el culto a su propia personalidad, su propio aspecto y su salud económica.
El Rock & Roll nunca pretendió fincarse, estancarse. Muestra de su evolución es el nacimiento del Pop. Pero todo eso fue más o menos ajeno de éste lado del muro que está por construirse. Aquí se trivializó primero, se le condenó después, y a la larga se le dejó convertirse en materia de chunga y herramienta para la banalidad antes que en plataforma para la creatividad. Y todo ésto como resultado de un mal proceso de digestión lingüística.
Boy ass N'R
Sabemos que a nosotros nos sonará clarito, "voy a cenar", pero para el sujeto de nuestro experimento el sentido no será otro que el que para su cerebro va implícito en lo que está leyendo: Muchacho Culo Ene Erre.
La palabra rocanrrol nunca se cargó de la magia del término anglosajón. En vez, contribuyó a generar una idea peligrosa, se trataba de copiar el original y transcribirlo, aunque el contenido no tuviera sentido. Luego vinieron las fórmulas, las greñas cuidadosamente descuidadas, las coreografías, y los malentendidos, y la creencia de que rocanrrolear estaba más emparentado con el modelo de los jeans y el largo del cabello que con la experimentación acústica en la que ya estaban inmersos los ingleses y los estadounidenses, lo que sirvió como caldo de cultivo para que gente como Los Beatles revolucionaran el modo de hacer, tocar y escuchar música.
El gran error del rocanrrol mexicano de la época de oro fue interpretar al Rock & Roll como una serie de fórmulas preestablecidas, invirtiendo el mensaje original de la corriente, que iba más apuntada hacia el derribamiento de todo esquema y la individualización creativa mediante el trabajo en equipo. El rocanrrol fue en muchos lamentables casos, aunque haya algunos más respetables que otros, una serie de pálidas caricaturas que a la larga lo único que nos regalaron fue un legado de baladas fresonas y algunos baladistas divos, menos preocupados por la evolución de la música que por el culto a su propia personalidad, su propio aspecto y su salud económica.
El Rock & Roll nunca pretendió fincarse, estancarse. Muestra de su evolución es el nacimiento del Pop. Pero todo eso fue más o menos ajeno de éste lado del muro que está por construirse. Aquí se trivializó primero, se le condenó después, y a la larga se le dejó convertirse en materia de chunga y herramienta para la banalidad antes que en plataforma para la creatividad. Y todo ésto como resultado de un mal proceso de digestión lingüística.

Efectivamente, yo era el que tocaba parado el piano según lo pedía el protocolo que venía de los Estados Unidos (...) a mi también me reprendió mi maestra de piano por tan extraña forma de tocar, pero... la moda es la moda...
Pepe Negrete, Los Locos del Ritmo
Pepe Negrete, Los Locos del Ritmo

