sábado, julio 14, 2007

La cultura del Talón

Una monedita, por el amor de Dios, decían antes quienes levantaban su mano para pedirle al transeúnte que se cruzaba en su camino el socorro necesario para allegarse un poco de pan, o quizá satisfacer alguna otra necesidad primordial de supervivencia. Eran tiempos en los que aún se llamaba a las cosas por su nombre, y una limosna era una limosna.

Pero los tiempos cambian, y el sentido de las palabras ha mutado tanto como las intenciones de quienes las usan, y en la grotesca mascarada de la modernidad a las palabras ya no se les respeta, en nombre de esa estupidez llamada corrección política, inventada para llamar sexoservidoras a las putas, delincuentes de cuello blanco a los hijos de éstas y políticos a los empleados de éstos y padrotes de aquellas.

En estricto sentido, talonear significa ejercer la prostitución, palabra con la que se nombra al comercio de la carne pero que también designa a la actividad -no necesariamente sexual- con la cual una persona se deshonra a sí misma al ponerse en venta o permitirse llegar hasta cualquier extremo de bajeza con el fin de conseguir un presunto beneficio. Y talonear significa también pedir dinero, las más de las veces sin que medie algo a cambio, simplemente levantando la mano.

El individuo que escupe fuego durante la luz roja de un semáforo, el que de manera alevosa se arroja sobre un auto para "limpiar su parabrisas", lo mismo que el que con la cara pintada de pantomimo hace como que hace lo mismo y a fin de cuentas no hace nada, el tipo armado de un trapo sucio que espera parado en la banqueta al automovilista que llega y al que se va, la niña clasemediera en camino a la fiesta que detiene a la gente afuera de las estaciones del metro, el que se revuelca en cristales a la manera de los faquires y la que entona una canción cualquiera en un tono cualquiera cantando una sarta de frases inconexas, están taloneando. Talonea quien sube al vagón del transporte público y veladamente amenaza al pasaje con el argumento que sugiere que se encuentra pidiendo dinero para no tener que robar, y en ello arroja, implícito, el mensaje que dice o me dan su dinero o comenzaré a robar, de igual modo en que amenaza el par de escalofriantes sujetos que amagan dentro de un vagón del metro a un público cautivo por obligación circunstancial, al que informan con lujo de cinismo de que acaban de salir de la cárcel y han decidido empezar una nueva vida, y en pocas palabras hacen saber al respetable que la mejor manera para recomenzar será quitándole a la gente su dinero, ésta vez por las buenas.

Talonean todos ellos del mismo modo en que talonean las oscuras organizaciónes fraudulentas disfrazadas de asociaciones de beneficencia que instrumentan complicados procedimientos para quitarle el dinero a la gente, centavo a centavo, desde las cajas registradoras de los supermercados.
Talonean los políticos en tiempos de campaña, cuando se reúnen con los delincuentes de cuello blanco disfrazados de empresarios, que son los mismos que talonean a la gente desde la televisión con sus estúpidos teletones y sus concursos-vía-telefónica, y que utilizan lo recaudado para seguir evadiendo los impuestos, esos delincuentes de prosapia que irán, prestos y decididos, a talonear a los políticos, una vez que su maridaje hediondo rinda sus frutos en las urnas.
Talonean desde los púlpitos los sacerdotes, faltaba más. Talonean los empresarios a los políticos, los políticos a a los criminales, los criminales a la iglesia, la iglesia por igual a criminales, políticos y empresarios, y todos ellos en su conjunto talonean a la sociedad, y luego especulan y monopolizan con lo taloneado. Talonean los ricos y los pobres, los chicos y los grandes, los hombres y las mujeres, y nadie avanza excepto la despótica plutocracia oligárquica, experta en el arte de talonear.

Como dijo Jaime Sabines: canonicemos a las putas.
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3 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Un post muy bien argumentado. Me gusta. Besos, querido amigo.

Yreal dijo...

Hola

Y sí, de alguna manera es así pero hay de taloneo a taloneo, prefiero a las putas, que al puto de Slim y la sarta de empresarios robandole a todo México, ya sea por us servicios o por sus estafas. Y de los políticos, que se puede decir, uno que otro se salvará, pero no pondría por ninguno mi mano al fuego.

Muy buen esta disertación

besos

y

Don Mike dijo...

Que asi sea...benditas sean las putas.Saludos